Strong by Form

strong by form startup chilena woodflow madera

Strong by Form: Naturaleza potenciada

Strong by Form es una compañía tecnológica que nace a partir de la pasión de sus fundadores por hacer de este, un mundo más sustentable. Bajo la lógica de consumir pocos recursos, no generar desperdicios y capturar carbono, crearon su primer producto: Woodflow. Se trata de un biomimicry -es decir, una copia de la naturaleza- que imita la performance estructural original de los árboles, pero en madera picada. Así puede devolverle todas las características de la madera natural, haciéndola liviana y resistente, pero aprovechando un tercio más de material forestal que los métodos convencionales como la madera aserrada. De esta manera, Strong by Form une componentes milenarios con tecnología innovadora, para optimizarlos y llegar a miles de personas de manera más sustentable, mezclando lo existente con las nuevas ideas.  

Este emprendimiento nace a partir de los sueños de tres amigos que se conocieron en su juventud, siendo estudiantes universitarios. Dos de ellos arquitectos y un ingeniero civil: Jorge Christie, Daniel Ortiz y Andrés Mitnik, respectivamente. Desde entonces -y con la motivación de Jorge, el “genio loco” del equipo- ya sabían que querían montar una empresa para desarrollar tecnologías. La vida los llevó a seguir estudiando y perfeccionándose hasta que, cuatro años después, volvieron a reunirse para darle vida a Strong by Form. Como emprendedores de 45 años, con experiencia, estructuraron un proyecto y conceptualizaron la empresa de manera tal que se les facilitó conseguir financiamiento para despegar. En esta ocasión, Andrés Mitnik, su CEO, nos contó más acerca del emprendimiento.


woodflow strong by form startup chile

Woodflow, inspirados por la naturaleza

Woodflow es una tecnología que desarrollamos, que es lo que se llama un biomimicry, es copiarle a la naturaleza. Los árboles están hechos de un material de muy alto performance estructural. Tanto así que la madera natural, en tracción, resiste más por unidad de peso que el acero, pero, como es mucho más liviana, no lo pensamos así. Logra hacer eso porque el árbol tiene tres características muy importantes: primero, a medida que crece, va siendo sometido a esfuerzos y, por sí solo, ordena sus fibras para que estos esfuerzos fluyan por él. Segundo, cambia su composición química y su densidad en distintas partes. El tronco tiene más lignina que las ramas porque el tronco trabaja con presión y las ramas trabajan a tracción. Finalmente, cuando el árbol se debe mover para buscar el sol, genera una forma. Las ramas se empiezan a diversificar porque esa forma es más óptima.

Entonces, la madera en sí es un elemento maravilloso. Si es que yo quiero conservar esas cualidades tengo que usar lo que se llama madera aserrada, que son tablas, pero sólo un tercio del árbol sirve para hacer estas tablas. Para mejorar eso, la industria generó los compuestos como el MDF (fibropanel de densidad media) o la maciza -que, en el fondo, es agarrar el árbol, picarlo y después volverlo a juntar con un pegamento- y con eso son capaces de usar dos tercios del árbol, pero matan toda su inteligencia natural. Woodflow le devuelve a esta madera picada -a estos chips de madera- su inteligencia natural para generar cáscaras ultralivianas y ultra resistentes. Fundamentalmente, hoy día estamos bordeando como un 77% de la resistencia de la madera natural, que es bastante alto.

Eso es Woodflow, un proceso de fabricación digital que parte en la ciencia material y termina en el componente. Nosotros no fabricamos materia prima, no fabricamos cosas que se vendan en ferreterías y después se corten para hacer una mesa. Nosotros, si tú quieres hacer una mesa, te vamos a hacer la mesa entera, porque tiene que estar optimizado a las características y la fuerza a la que va a estar sometida. En ese sentido, es bastante particular, porque parte en la ciencia y termina en el componente.


Presencia internacional y redes de contacto

Esto se trata de hacer muchas redes. Para nosotros son muy importantes por varios motivos. Uno, porque estamos en dos países: en Alemania y en Chile. Estamos haciendo los desarrollos primero desde Chile, con el conocimiento que se está generando en Alemania con Jorge en la universidad, pero nuestro mercado es el europeo, pero hay que crear muchas redes porque nosotros necesitamos muchos socios.

La gracia que tenemos es que juntamos tecnología que existe y le agregamos una parte pequeña. O sea, tenemos todo lo que es la parte digital de Strong by Form, el software de optimización que es la idea detrás, pero hay que traerlo al mundo físico. En el mundo físico nosotros tenemos dos opciones: inventamos la rueda diez veces o inventamos un engranaje de la rueda y traemos a bordo las ruedas que ya inventaron. Esa es la estrategia que estamos siguiendo para disminuir la incertidumbre tecnológica. Por ejemplo, nosotros trabajamos con formas libre y necesitamos moldes. Entonces, empezamos a crear estas redes, justamente, para encontrar potenciales clientes que nos dan casos de uso, el que tiene los moldes o las forestales que nos pueden proveer de material.

Yo te diría que las redes las hacemos, fundamentalmente, con una propuesta de valor interesante, siendo muy transparentes -no vender lo que no puedo vender, qué tecnología tenemos y qué tecnología nos falta-, pero también haciendo realidad la promesa. Otra cosa que encuentro súper de este mundo es que uno tiene un sueño y, si efectivamente uno junta las piezas correctas, el sueño se puede hacer realidad.

¿Dónde está puesto el foco de Strong by Form, actualmente?

El foco del 2021 es el desarrollo tecnológico. Nosotros tenemos que terminar nuestra tecnología que tiene tres partes: ciencia de materiales, software de optimización y procesos de fabricación automatizado. Ciencia de materiales tenemos la receta. Hay mucha investigación que hacer, por eso nosotros nos definimos como una empresa tecnológica, porque vamos a hacer ciencia de materiales, software de optimización, inteligencia artificial y vamos a seguir automatizando. No queremos fabricar, queremos que otros fabriquen, queremos licenciar la tecnología en ese sentido. Pero hoy el foco es terminar ese tercer componente que es el proceso de fabricación automatizado: la mano del robot que fabrica esto. Ese es el foco y la idea es terminar el año con esto listo, y levantando un par de millones de dólares para ya empezar a salir al mercado con una línea de producción de Woodflow.


Sobre el financiamiento

Estamos hablando con un corporativo de una industria relacionada, alguien que está mirando esto de forma estratégica y que esperamos participe. Tenemos hartas expectativas con eso. Estamos postulando a un fondo Corfo también que esperamos que salga. El resto, porque ellos no ponen todo, estamos buscando inversionistas ángeles, personas naturales con patrimonio suficiente como para hacer una apuesta que pueda resultar o no resultar. Estamos muy temprano para un fondo de capital de riesgo. Pero hay gente que le ha metido tiempo a investigarnos para estar listos para invertir.

Yo me di cuenta de que, en el fondo, si uno desarrolla tecnología en Chile necesitas inversionistas ángeles, que es gente que está dispuesta a hacer la apuesta porque sueña con la sustentabilidad y quiere generar un impacto. El que invierte hoy día en Strong by Form es porque realmente cree más en el impacto que en el negocio, porque el negocio es inicial.

¿Hacia dónde quisieran llevar a Strong by Form?

El sueño a más corto plazo, efectivamente, es entrar en e l mercado de la construcción y ser capaces de generar losas o soluciones constructivas en base a Woodflow. Hoy día en el mercado hay mucho interés en estas tecnologías de madera en construcción. Ahí el sueño es entrar lo suficientemente fuerte como para que podamos licenciar la tecnología. Al final del día, a mí me interesa que alguien quiera fabricar con esto, tener la suficiente tracción para poder licenciarlo y hacer una red de fabricantes Woodflow que no tenga que pagarla yo, sino que ellos hagan sus propios negocios. Ese es el sueño.

El sueño 2.0 es entrar al mundo automotriz, que probablemente va a ser en 6 o 7 años más, si es que lo logramos, y efectivamente, empezar a ser capaces de fabricar un porcentaje importante de los componentes estructurales de un auto eléctrico de Woodflow para que no solo sea eléctrico, sino que además sea más liviano y, por lo tanto, tenga más autonomía y sea mucho más sustentable.

Consejos de un emprendedor de 45 años

“Ser híper asertivo, pero no terco”

¿Sabes qué? Yo te diría que ahí hay un montón de teorías de que para emprender tú tienes que estar súper seguro y demostrar seguridad, certeza. Que, si un inversionista te cuestiona, tú tienes que responder y demostrarle por qué está equivocado. Eso es cierto, pero hay otra cosa que es súper cierta: hay que saber cuándo escuchar y poner atención. Nosotros nos hemos dado muchas vueltas en el modelo de negocio, pero, al final del día, hemos tenido un par de reuniones que han sido claves, en las que nos han dicho que no tenemos ningún tipo de foco.

Entonces, más que escuchar consejos, es escuchar las preguntas que uno tiene que responder. Con 45 años yo ya aprendí eso, he trabajado en empresas, he hecho desarrollo de negocios y sé lo que significa escuchar al cliente, ser capaz de convencer al cliente, pero también entiendo que hay preguntas que tengo que ser capaz de responder y quizás no me las hice antes. Entonces, nosotros somos súper abiertos en ese sentido, yo te diría que somos súper poco tercos. Si es que alguien me dice algo que me parece que vale la pena tomarlo, yo lo voy a tomar, aunque sea completamente diferente. Eso 100%.

3 startups chilenas favoritas

Andrés nos cuenta que 3 de sus startups chilenas favoritas son: Fintual, NotCo y TiMining.

Los 3 se parecen a nosotros, porque quieren disrumpir un mercado… desde los financistas, tecnología de lujo y ejecución perfecta, hasta meter tecnología de videojuegos en minería.

Recibe este y otros artículos en tu correo todos los meses
Suscríbete a nuestro newsletter