Startup chilena fábrica “frenillos” invisibles bajo el concepto “low cost”

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Tras una completa evaluación del paciente por profesionales, Wizz modela e imprime alineadores dentales 70% más económicos y mucho menos invasivos.

No existe ningún motivo exclusivo que explique por qué los dientes se enchuecan. Algunos culpan al chupete y otros dan razones genéticas. Lo cierto es que la alineación perfecta requiere una sincronía importante, y desde un golpe fuerte –como un pelotazo– hasta un mal hábito en el aseo dental puede ir alterando la equilibrada posición de la dentadura.

Y aunque la solución existe, ponerse frenillos sigue siendo caro, invasivo y en muchos casos, doloroso. Esa es la realidad que quiso cambiar Javier Liberman, CPO de Wizz, empresa chilena que desarrolló un completo tratamiento dental que exprime la tecnología de inteligencia artificial en reconocimiento 3D para la creación de alineadores dentales invisibles, aprobados por profesionales de la salud dental.

David Caro y Javier Liberman fundadores de Wizz.

“Todos nuestros servicios se encuentran certificados por profesionales, y esperamos que día a día más personas puedan conocer este tipo de tecnología, la cual, sin duda, representa el futuro de la industria estética-dental”, comenta Liberman. El éxito del tratamiento es inherente a la marca, no en vano es que la empresa de innovación ya tiene presencia en mercados como México y Colombia. Pandemia mediante.

La ciencia

A través de un software de modelamiento 3D diseñado por sus fundadores, se crea una imagen de la dentadura y, utilizando un software de inteligencia artificial y procesamiento de datos, se genera una proyección de la posición que deberán tener las piezas dentales una vez terminado el tratamiento.

Con esa información y junto a un molde generado con la misma impresión 3D, se crean los alineadores invisibles, que van calzando perfecto con la dentadura del paciente a medida que va avanzando el tratamiento planificado, aprobado y controlado por un ortodoncista a cargo.

Florencia Álvarez, cirujano dentista y encargada de los centros de Wizz en Chile, comenta que “en pregrado es muy poco lo que se habla de ortodoncia, por lo que conocí este método de forma externa. El 2018 un profesor me comentó que se estaba aplicando un nuevo método de ortodoncia en Chile y cuando me lo explicaron fui escéptica. Por lo mismo me dediqué a estudiar el tema y me encantó este nuevo procedimiento. Para mí, Wizz es innovación y no estaba dispuesta a quedarme solo con los conocimientos entregados en la universidad”.

El éxito

Aunque la pandemia los golpeó como a muchos emprendedores –redujeron su operación a un 10%–, zafaron de esa y lograron reactivar sus operaciones gracias a un sostenido crecimiento con más de 11 mil usuarios que han optado por este innovador método.

“Todos los focus group y encuestas que hacemos regularmente indican que nuestros pacientes nos prefieren por dos aspectos: tecnología y precio. Esto, porque tenemos un producto de tecnología avanzada, que tiene atributos más atractivos que la ortodoncia tradicional y, lo mejor de todo, a un precio muchísimo más asequible”, comenta David Caro, uno de los fundadores de Wizz.

¿Qué tan accesible son? Los tratamientos tradicionales varían entre el millón y millón y medio de pesos –algunos más–, el de Wizz ronda los 500 mil pesos, diferencia que se logra mediante el uso de materiales accesibles y en una producción mucho más rápida.


El período completo de alineación va desde los 6 a 8 meses, dependiendo del nivel de complejidad del tratamiento, del estado de la dentadura y de la perseverancia de la persona.

“Con la optimización de casi la totalidad de los insumos logramos reducir los costos de producción, ofreciendo a los pacientes un procedimiento hasta un 70% más económico que un tratamiento de ortodoncia convencional”, explican sus fundadores.

Por su parte, Florencia Álvarez indica que –en comparación con la ortodoncia tradicional– “en esta técnica se mueven los dientes de forma independiente, a medida que el mismo diente va cediendo a una cantidad de fuerza determinada, no así en la ortodoncia convencional, donde no se tiene un manejo estricto de la cantidad de fuerza utilizada”. De esta manera, la profesional explica que la Inteligencia Artificial se aplica como un “programa que busca realizar los movimientos en base a un resultado final, creando una secuencia de alineadores, cada uno con un movimiento único”.

Y, además, mucho más rápido; el período completo de alineación va desde los 6 a 8 meses, dependiendo del nivel de complejidad del tratamiento, del estado de la dentadura y de la perseverancia de la persona. Higiene, dolor y precio son el gran atractivo de esta técnica “Made in Chile” que poco a poco se ha consolidado en la región como una alternativa viable de ortodoncia al alcance de todos.

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EntrepreNerd
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