Andes, la biotech con ADN chileno que quiere impactar en el cambio climático, apalanca US$ 15 millones

Tania Timmermann y Gonzalo Fuenzalida, cofundadores de Andes.
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La startup con base en California, Estados Unidos, desarrolló una tecnología que mejora el estado de las semillas a partir de microrganismos, innovación que está alistando su debut comercial en en el mercado norteamericano.

Explotar los beneficios de la interacción entre microorganismos y plantas es el core de la startup biotech Andes, fundada en 2016 por los chilenos Gonzalo Fuenzalida y Tania Timmerman, y que acaba de cerrar una ronda de inversión serie A por US$ 15 millones en la cual los Corporate Venture Capital Cavallo Ventures y Leaps by Bayer lideraron la ronda.

Desde Emeryville, Estados Unidos -sede a la cual la startup se mudó en 2018-, Fuenzalida cuenta que la ronda se da a cinco años del nacimiento de la firma, que tuvo su punto de partida en la investigación de un amigo, él que luego se convertiría en socio de la startup: «Él me hablaba de cómo lo microrganismos iban a tener un rol fundamental en la economía futura, donde la sostenibilidad iba a ser obligatoria, hace seis años este tema no se hablaba tanto como hoy. Los resultados del equipo fueron sorprendentes, se podía ver como algo tan chico podía tener influencia en una plata, ahí partió mi fascinación».

Así, el ingeniero comercial se enamoró de la biotecnología y fundó Andes junto a Timmermann. El desarrollo de Andes apunta a la industria de la agricultura ya que su innovación es un método de mejoramiento de semillas -particularmente hoy apuntan a la de maíz- a la que bautizaron como Microprime y que entrega dos principales beneficios. Uno es poder reemplazar el uso de nitrógeno sintético que actualmente se usa para entregar nutrientes a las plantas, pero que tiene un impacto medioambiental alto. En ese sentido, las bacterias de Microprime capturan nitrógeno del aire y la fijan en las semillas. El otro impacto es que los microorganismos pueden capturar carbono, «le pedimos al bacteria que tome el CO2 que sale de la raíz de las plantas y los transforme en una molécula que captura el C02. Nuestra misión es desarrollar tecnología para combatir el cambio climático», explica Fuenzalida.

Y para poder entregar estos beneficios a las semillas, la startup además innovó en la forma en que introducen las bacterias. «Generamos una forma nueva de integrar microorganismos con semillas, introducimos las bacterias adentro. Esto tiene tres grandes impactos: menor costo; por primera vez existe una semilla con tecnología microbiana que es estable; y por primera vez hay una empresa que puede asegurar que las plantas de un campo están colonizadas con una bacteria específica», señala el emprendedor, que detalla que el proceso para introducir el microrganismo se da en las línea de tratamiento de las empresas que son productoras de semillas.

Semilla con la innovación desarrollada por Andes.

Llegada al mercado y US$ 15 millones

Actualmente la innovación está terminando su etapa de Investigación y Desarrollo (I+D) y se está alistando para hacer su transferencia al mercado el próximo año, para lo cual están entablando a acuerdos comerciales con productoras de semillas, como Bayer o Corteva Agriscience. Esto se da tras un piloto iniciado este año.

Este debut se da en paralelo al cierre de la nueva ronda, que tendrá foco en la incorporación de nuevos talentos: «Hoy somos 13 personas y vamos a pasar a ser unos 40 de aquí a 12 meses más, lo más importante es la calidad de los científicos que estamos trayendo. Estamos en una nueva etapa de la empresa que tiene más relación con biología sintética, estamos enfocados en mejorar las bacterias para generar más valor y para ello estamos armando un equipo de biología sintética». Previo a este capital, la startup ya había cerrado varias rondas y levantado un total cercano a los US$ 10 millones con los fondos chilenos Endurance y Fen Ventures y el estadounidense KdT Ventures.

«Nos mueve que la tecnología tenga impacto global y pueda ser algo que se adapte a diferentes industrias, la primera es agricultura y queremos empezar a meternos en otras a partir del próximo año», sostiene Fuenzalida, que proyecta que para 2022 la tecnología de la startup estará en 50 mil acres y en un millón en 2023.

Plantas de soya con tecnología Microprime.
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